Historias reales #57: Historia china de una vacuna rusa

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Imagen de mi archivo personal

Historia china de una vacuna rusa

Desde que recibió el mensaje donde decía que había sido seleccionado para recibir la vacuna contra el Covid, Humberto se puso nervioso. Había escuchado tanto cuento de esas benditas vacunas que estaba indeciso si ir o no ir. Su mujer, a quien no le habían enviado el mensaje, le había dicho que fuera, que dejara los nervios, que eso era puro invento. Sin embargo, Humberto le recalcaba a su mujer que él veía los noticieros, que se metía en las redes sociales y en facebook.

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A pesar de los nervios y sospechas, Humberto fue al hospital más cercano. Allí se encontró que había una cola enorme. Cuando estaba a punto de regresar a su casa y poner la larga cola como excusa, unos amigos que estaban allí lo llamaron. Humberto se acercó y le expresó a sus amigos sus dudas. Al escucharlo, los amigos se rieron y hasta le echaron broma: ¡¡Di la verdad, Humberto, le tienes miedo a las agujas!!

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Por el chalequeo, Humberto se quedó y esperó ansioso su turno. Cuando estuvo sentado frente a la enfermera sintió un frío que le recorría la espalda. Mientras la enfermera introducía la aguja, Humberto no quiso ver y volteó la cara. Cuando llegó a su casa estaba pálido y casi que lloraba. La mujer le preguntó cómo le había ido y si había sido como él esperaba. Humberto entonces se echó a reír y dijo: para serte sincero, no sentí nada.

HASTA UNA PRÓXIMA HISTORIA, AMIGOS