Historias reales #58: Cuando Peruchito le llevó la serenata a Sofía


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Imagen de mi archivo personal

Cuando Peruchito le llevó la serenata a Sofía

Eran los 90 cuando Sofía llegó al pueblo. Venía de Caracas y se quedaba en casa de su tía, Doña Gillermina a quien todos respetaban y temían. Cuando Sofía llegó fue la sensación, no solo porque venía de la capital, sino también porque era una muchacha bonita y simpática, de esas que no pasan desapercibidas. Inmediatamente, como hormigas que huelen el azúcar, así todos los muchachos del pueblo empezaron a merodear la casa de Doña Guillermina.

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De todos los que la pretendían, los que más chance tenían eran Elpidio, hijo del médico, y Sebastián, hijo del bodeguero, quienes podían llegar a casa de Doña Guillermina sin ningún problema; los otros debían conformarse en mirar desde lejos. Peruchito era uno de ellos, de los que cada tarde se ponía en la plaza a ver si Sofía salía un rato a tomar el aire fresco y así poder saludarla.

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Deseoso de ver de cerca a Sofía, Peruchito que era un joven talentoso y avispado, se le ocurrió llevar una serenata a casa de Doña Guillermina. Fue así que tomó su guitarra y empezó a cantar en la puerta de la casa. Inmediatamente Doña Guillermina salió y Peruchito, que no tenía un pelo de tonto, le dijo que la serenata era para ella. La Doña súper emocionada, le pidió a Peruchito que pasara. Desde ese día, aquella y otras noches, Peruchito pudo ver de cerca y compartir con Sofía.

HASTA UNA PRÓXIMA HISTORIA, AMIGOS