El laberinto del narrador

in Venezolanos Steem7 months ago (edited)

Hola, gente de Steemit: Hoy traigo algunas consideraciones sobre el narrador, complejo concepto de la teoría literaria, y a veces dolor de cabeza de escritores novatos y expertos. Espero, como siempre, que mis posts sean de utilidad. En los comentario pueden dejar preguntas sobre estos tema, y con mucho gusto trataré de responderlas.
Como siempre, con mi agradecimiento a #venezolanossteem y a @solperez y @marcybetancourt por el apoyo que prestan a toda la comunidad venezolana.
Saludos


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No hay duda de que el narrador es una de las instancias más complejas en los estudios literarios. Tanto así, que ha generado su propio campo disciplinar, la narratología. Una de las razones de esta situación es que solemos designar dos cosas distintas con el mismo nombre.

En efecto, decimos que, por ejemplo, Gabriel García Márquez es el más grande narrador de Colombia, o que Raymond Carver es un gran narrador norteamericano de historias cortas. En este caso, estamos identificando “el narrador” con el autor García Márquez o Carver. Y es perfectamente correcto. Por eso resulta extraño cuando afirmamos que el narrador de los cuentos no debe confundirse con el autor. Parece una contradicción, pero lo que sucede es que estamos empleando la misma palabra para hablar de dos cosas distintas, aunque relacionadas.

El narrador de una novela o un cuento no es una persona, sino un recurso, una instancia narrativa; se puede decir que es una figura ficcional, un invento del autor real. Eso lo entendemos claramente cuando vemos un cuento escrito en primera persona, como “Ojos de perro azul”, de García Márquez:

Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. Encendí un cigarrillo. Tragué el humo áspero y fuerte, antes de hacer girar el asiento, equilibrándolo sobre una de las patas posteriores.

Creo que todos estaremos de acuerdo en que la persona que habla en el fragmento no es Gabriel García Márquez, nacido en Aracataca, Colombia, en 1928, sino un personaje que además cumple la función de narrar la historia. Es, propiamente, un narrador-personaje. García Márquez es el autor.

Esto tiene consecuencias importantes. En primer lugar, que lo que diga, piense u opine el narrador-personaje no se le puede achacar a GGM. Más gente de la que parece razonable olvida esto. Si el narrador-personaje expresa una opinión racista o misógina, algunos lectores imprudentes querrán hacer responsable al autor. Y eso, simplemente, no es correcto.

En una narración en tercera persona, el narrador funciona de manera un poco distintas, pero esencialmente, la relación narrador-autor es la misma. El autor es la persona real y el narrador es un recurso narrativo, una voz, una forma de mirar (o de percibir) y sobre todo, una forma de transmitir la información al lector.

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En el laberinto

Los estudios sobre el narrador son una selva, un laberinto que parece no tener salida (y, a veces, ni entrada). Son tantas las clasificaciones que es imposible estudiarlas todas en un post, ni en dos o tres. Así que me limitaré a mencionar las más conocidas y a establecer algunos cruces entre ellas, con la intención de que esta información sea útil para los escritores de narrativa en la plataforma.

Una aclaratoria tal vez innecesaria: cuando hablamos de primera, segunda o tercera persona, nos referimos a las persona gramaticales: yo, tú, él/ella.

Narrador en primera persona

Es el ejemplo que ya vimos de “Ojos de perro azul”: un personaje, principal o secundario (en ese caso decimos que es testigo) cuenta la historia. En general, su conocimiento de esa historia es limitado. Sabe lo que vive y piensa él mismo, y lo que ve, oye, o le cuentan otros personajes. Es un error común de muchos escritores novatos que el narrador en primera persona sepa todo de lo demás personajes: su pasado, lo que piensan, lo que sienten…, sin que lo lectores nos enteremos cómo obtuvo esa información.

Muchos grandes cuentos y novelas se han escrito en base a esta restricción de la información del narrador en primera persona. La primera persona es perfecta para mostrar los procesos anímicos o emocionales del personaje, su forma de hablar, sus prejuicios, su educación…

Y una cosa que no se nos puede olvidar: es capaz de mentir. Casi nunca lo hace, pero tiene esa capacidad. Si un narrador en primera persona dice: “Mi tía Ana era una avara”, tal vez sea verdad o tal vez no. Si un narrador en tercera persona dice: “La tía Ana de Luis era una avara”, debemos tomar esa información como cierta.

Narrador en tercera persona

Es el narrador más usado, como en este fragmento del cuento “La prodigiosa tarde de Baltazar”, del mismo García Márquez:

La jaula estaba terminada. Baltasar la colgó en el alero, por la fuerza de la costumbre, y cuando acabó de almorzar ya se decía por todos lados que era la jaula más bella del mundo. Tanta gente vino a verla, que se formó un tumulto frente a la casa, y Baltasar tuvo que descolgarla y cerrar la carpintería.

El narrador en tercera persona puede saberlo todo sobre sus personajes y la historia, o puede tener un conocimiento limitado. Es una opción del autor, que es quien diseña la novela o el cuento. El narrador omnisciente (que lo sabe todo) es la manera más tradicional, y lo encontramos en las grandes novelas del siglo XIX y comienzos del XX, pero también en mucha de la literatura actual, sobre todo en los géneros populares, como la novela romántica y la fantasía juvenil. Pero, atención, aún en estos casos la omnisciencia no suele ser total; los autores limitan lo que saben sus narradores y, por tanto, lo que transmiten a sus lectores, para crear suspenso y otros efectos dramáticos.

Como dijimos antes, los narradores en tercera persona suelen ser confiables, porque son como una voz que se involucra poco en la historia. No tiene sentido que mientan, aunque sí que se guarden información.

Narrador en segunda persona

Es un narrador poco habitual. El narrador habla a un que podemos identificar, generalmente, con el personaje principal, y a veces se confunde con el lector. Veamos este ejemplo de la novela La tierra fragmentada, de la escritora norteamericana N.K. Jemisin:

Durante los últimos diez años has vivido una vida de lo más normal. Llegaste a Tirimo procedente de algún lugar cualquiera, a la gente del pueblo no le importó de dónde ni por qué. Como era obvio que habías recibido una buena educación, conseguiste trabajo como profesora en el creche local para los niños de edades comprendidas entre diez y trece años. No eres ni buena ni mala profesora: los niños se olvidan de ti al crecer, pero aprenden.

La segunda persona puede producir extrañeza y asombro; puede desconcertar un poco. Como lector, uno se pregunta a quién pertenece esa voz, si acaso se revelará luego como un personaje, o seguirá siendo una especie de instancia fantasmal. En lo personal, a veces me da la impresión de que soy yo, lector, quien está contando la historia.

En cuanto al manejo de la información, la segunda persona tiene todas las posibilidades de la tercera: si hace falta, es omnisciente; si quiere, es de visión limitada. De cualquier manera, este narrador en segunda persona genera una especie de intimidad con su personaje. Es como un ángel o demonio invisible que va susurrándole cosas al oído.

En el siguiente post veremos otras complejidades del narrador.

Gracias por la visita. Vuelvan cuando quieran.

Sort:  

Gracias por aclarar tantas dudas, por darnos tantos consejos. Este post es un tesoro para mí, una lección invaluable. Gracias!

Estimada @hljott, eres una escritora excepcional; así que si encuentras algo valioso en mis posts, más contento no puedo estar.
Saludos.

Hola apreciado amigo, como siempre muy clara toda tu explicación.
Me pareció muy interesante la narración en segunda persona, nunca la había analizado, se ve muy difícil de trabajar, pero a mi parecer ella misma aporta un toque de misterio, como un presagio que algo importante va a pasar, eso es ideal para captar la atención de cualquier lector, pero como dije antes, no parece fácil de manejar, saludo afectuoso

@sir-lionel, aquí, cual cumanesa entrometida, me permito hacerle propaganda a Aura, de Carlos Fuentes, pues me parece que ahí hace un uso magistral de la segunda persona en función narrativa. Y ahora me retiro discretamente para que pueda seguir conversando con el autor del post. ¡Saludos!

Hola querida paisana sucrense, para nada entrometida, al contrario agradezco tu participación con esa discreta nota de buen humor, voy a averiguar sobre Aura, saludo afectuoso

Hola, @sir-lionel. Gracias por pasar otra vez por acá.
La narración en segunda persona es poco común, pero no más difícil que otras. Es cuestión de intentarlo, probar e ir afinando hasta dar con el tono justo. Como señala @adncabrera más abajo, Aura, de Carlos Fuentes, es un excelente ejemplo. Produce un efecto siniestro, muy adecuado a la historia que se cuenta.
Otro ejemplo notable es Si una noche de invierno un viajero, del escritor italiano Ítalo Calvino. Allí el efecto es más bien humorístico y de una profundidad insospechada al primer momento al tratar la relación narrador-lector. Su inicio es de antología. Lo copio por el puro placer de hacerlo:

Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero. Relájate. Recógete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en seguida, a los demás: «¡No, no quiero ver la televisión!» Alza la voz, si no te oyen: «¡Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!» Quizá no te han oído, con todo ese estruendo; dilo más fuerte, grita: «¡Estoy empezando a leer la nueva novela de Italo Calvino!» O no lo digas si no quieres; esperemos que te dejen en paz.

Espero que pruebes este tipo de narrador y nos muestres en la plataforma cómo te ha ido con el experimento.
Saludos.

Excelente material de consulta y guía. Palabras de Maestro. Agradecida.

Saludos señor Rubi, muchas gracias por tan nutritivo post.

Me he tomado el atrevimiento de seleccionarlo para un acertijo en mi post El reto de los retos. El cual espero sea de su agrado.

Saludos desde Apure.

Hola, @leonardo. Me parece realmente interesante y divertido el reto que planteas. Es una excelente forma de conocer a otros autores y relacionarnos, cosa que, en definitiva, nos hace falta. Pasaré a revisarlo con más calma (he tenido problemas con mi computador).
Gracias por tu comentario,
saludos.

Hola! Me resultan muy interesantes y útiles estas publicaciones y sé que debo practicar porque no basta con la teoría. Hay que sacar tiempo para eso.
Muchas gracias por estos tips tan útiles. Un abrazote

Hola, @isauris. Qué bueno verte por acá.
Sí, hay que sacar tiempo, pero tampoco vale la pena volverse loco con eso. Lo mejor es ir probando y experimentando en nuestra práctica diaria de escritura.
Un abrazo.

Está muy bien.
Por lo general el tipo de narrador me surge solo, sin pensarlo. Pero me ha pasado en ocasiones que tras haber escrito un cuento y releerlo no me termina de convencer, y la solución más de una vez la he encontrado en el cambio del tipo de narrador.

Así suele pasar, @reyval. En general, es en la segunda o tercera versión de un texto cuando aparece la necesidad de variar al narrador. Claro, en una novela contemporánea es difícil que te encuentres con una sola voz narrativa.
Gracias por tu comentario. Espero que podamos seguir comentando estos aspectos en el próximo post.
Saludos.

No sé pierdan este maravilloso post de Rubi Guerra. Uno de nuestros narradores escenciales en Venezuela.

Gracias por tus palabras, @cantantecumanes.
Saludos.

Muy interesante y amena esta publicación.

Gracias por el comentario, @zorajaime. Espero que los próximos te sigan interesando.
Saludos.

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