Narrativa: Diálogo directo e indirecto

in Venezolanos Steem22 days ago (edited)

Hola, gente de Steemit: Escribo un poco más sobre los diálogos en la Narrativa, específicamente en los cuentos y novelas. He notado que muchos usuarios utilizan los diálogos solo en forma directa, dejando de lado el estilo indirecto, que tan útil puede ser. Así que hoy pondré algunos ejemplos que espero sean provechosos.
Antes quiero agradecer a #venezolanossteem, la comunidad de venezolanos en la plataforma, dirigida por las muy activas @solperez y @marcybetancourt, por ofrecer un espacio amable donde mostrar nuestros textos.
P.D: Estoy teniendo problemas con el nuevo editor; disculpen si se presentan algunos errores.
Saludos.

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El estilo directo y el estilo indirecto libre son dos maneras de representar los diálogos en un cuento o en una novela. En otras formas narrativas como el teatro y el guion de cine o televisión, la forma indirecta no existe.

Utilizamos estilo directo cuando las palabras de los personajes están transcritas tal como las dicen. A veces se interponen uno guiones para destacar las intervenciones del narrador, generalmente con expresiones como “dijo”, “afirmó”, “gritó”, “susurró”, y otras del mismo tipo; así como descripciones de las acciones, un poco más largas.

Veamos este ejemplo tomado de la novela Las lanzas coloradas, del escritor venezolano Arturo Uslar Pietri:

—Capitán, ¿cómo dejó usted a Bernardo?

—Muy bien. Él cree que todo saldrá de la mejor manera y que pronto tendremos ocasión de enrolarnos.

—Supongo —intervino Inés— que usted estará fatigado del viaje; de modo que inmediatamente después de la comida se acabará la velada y podrá usted dormir.

—Se lo agradezco mucho, pero no estoy fatigado. Tengo la costumbre de viajar y de hacer largas marchas.

Como pueden ver, esta es la forma más tradicional de representar un diálogo en una novela. Cada personaje tiene su turno de hablar, convenientemente marcado por los guiones, y las intervenciones del narrador están claramente diferenciadas de las voces de los personajes.

Cometeré el abuso, solo por razones didácticas, de “reescribir” este breve fragmento de Uslar Pietri.

Mi versión en estilo indirecto:

Su hermano le preguntó al capitán cómo había dejado a Bernardo. Este contestó que muy bien; que Bernardo creía que pronto podrían enrolare.
En ese momento intervino Inés, y suponiendo que su visitante estaría fatigado por el viaje, propuso que acabaran la velada inmediatamente después de la comida, para que el capitán pudiera ir a dormir.
El capitán agradeció el gesto, pero dijo no estar fatigado, ya que estaba acostumbrado a los viajes y a las largas marchas.

Se advierten fácilmente varios fenómenos:

En primer lugar, y más importante, el estilo indirecto libre no presenta la palabras de los personajes como si salieran de sus bocas (es decir, en forma directa), sino que es el narrador quien habla por los personajes.

En segundo lugar, el cambio en los tiempos verbales. Por ejemplo: "...cómo dejó a Bernardo?", se transforma en "cómo había dejado a Bernardo."

En tercer lugar, se pierden las marcas características del habla de cada personaje, aunque esto tal vez no se note demasiado porque los tres personajes presentes hablan un español educado y bastante correcto, lo que lima sus diferencias. Si en vez de personajes de la misma clase social, el diálogo fuera entre un amo y un esclavo este fenómeno sería más notable.

En cuarto lugar, la partícula "que" sirve para introducir distintos elementos de la conversación de los personajes. Esta es una marca distintiva del estilo indirecto libre y podrán advertirlo claramente en el próximo ejemplo.

En quinto lugar, el diálogo breve y rápido compone una escena bastante ágil; mi versión en estilo indirecto libre es un poco más lenta.

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Veamos ahora qué sucede cuando la situación es al revés: pasar un texto en estilo indirecto libre al estilo directo.

Para eso he escogido un fragmento de la novela Los maletines, de Juan Carlos Méndez Guédez, también escritor venezolano:

Escuchó la voz de su esposa comentándole que cuando pudiera llevase medio kilo de queso. Sonrió agradecido por lo incongruente del mensaje. Era muy sencillo pasar del temor a la indiferencia. Le murmuró que estaba ocupado.
Preguntó si debía ser queso blanco o amarillo y ella respondió que cualquiera, el que hubiese, cariño, pero en el improbable caso de que encontrase de ambos, pues mejor amarillo que era más rico para las arepitas, corazón.

Una versión aproximada en estilo directo sería más o menos así:

—Hola, mi amor. Cuando puedas, tráeme medio kilo de queso.
Sonrió agradecido por lo incongruente del mensaje. Era muy sencillo pasar del temor a la indiferencia. ´
—Estoy ocupado... —dijo en un murmullo—. ¿Te llevo queso blanco o amarillo?
—Cualquiera El que haya, cariño. Pero si encuentras de los dos, mejor el amarillo, que es más rico para la arepitas, corazón.

Aquí sucede casi lo contrario del ejemplo anterior: la versión original en estilo indirecto libre resulta más ágil y rica que mi versión en estilo directo.

La razón, creo, está en que Méndez Guédez combina el tono seco del marido con la voz afectuosa, un poco aniñada, de la esposa en un solo bloque de texto, resultando al final un texto híbrido y gracioso; virtudes que en gran medida se pierden en mi versión.

Observen el uso que hace Méndez Guédez del "que". Como ya dije, es una marca distintiva del diálogo en forma indirecta.

¿Qué es más conveniente usar?

No hay un recurso más conveniente que otro. Hay que saber manejar ambos estilos para que nuestros textos tengan variedad.
Cada estilo permite algunas cosas que el otro no.
El estilo directo es perfecto para mostrar la forma característica de hablar de un personaje, y de esa manera definirlo y preentarlo mejor al lector. Con unas pocas oraciones, podríamos saber su grado de educación, rasgos de su personalidad, la época en la que vive y muchas cosas más.

Sin embargo, abusar de este estilo puede llevar a diálogos exageradamente largos, monótonos y llenos de información trivial.

El estilo indirecto libre puede dar cuenta, con gran agilidad, de largos diálogos con unas pocas palabras. Esa es su virtud principal: su capacidad para resumir la información; pero no es la única. Como vimos en el ejemplo de Juan Carlos Méndez Guédez, el estilo indirecto libre permite unas intervenciones "estratégicas" del narrador, dotando al diálogo de inflexiones humorísticas o dramáticas, según sea el caso, que difícilmente estarían presentes en un diálogo directo.

En resumen: para escribir mejores cuentos y novelas, los narradores deben conocer y estudiar estos recursos y todos los que tienen a su alcance. Y no conformarse con lo primero que salga de sus cerebros.

GRACIAS POR SU VISITA. VUELVAN CUANDO QUIERAN

Sort:  

¡Qué bueno encontrarlo, profesor! Tomaré en cuenta sus explicaciones y practicaré. ¡Saludos!

Querida @audiarmig, lo mismo digo: es muy bueno encontrarte por acá.
Un abrazo.

Gracias por ser parte de la Comunidad Venezolanos Steem, la Casa Grande para todos los Sueños. Tu publicación ha sido Seleccionada para el Programa de Soporte a las Comunidades de las cuentas @booming. ¡Felicitaciones!

Muchos saludos, @venezolanos. Se agradece el apoyo.

De desde hoy en adelante lo asumo como maestro. Ernest Hemingway escribió Los asesinos, magistral cuento narrado en diálogos, ¿Cuál otro me podría sugerir en el mismo estilo? Gracias de antemano.

¡Qué bueno! Es útil contar con sus consejos. @rjguerra

Gracias por tus palabras, @cdiazg.
Saludos.