El Homo joropus: narrativa musical relacional de formación, creatividad y experiencia en el Joropo Oriental Sucrense (JOSU) (Parte 1)

En la imagen se pueden apreciar: de pie de izquierda a derecha, el investigador junto al cultor popular Simón Decena. Sentados: de izquierda a derecha, los cultores populares (JOSU), Alfonzo Moreno y Remigio "Morocho" Fuentes.

Es un placer para mí entregarles en esta oportunidad un relato investigativo (críticamente informado) que da cuenta de mi relación directa - de vida – con uno de los géneros tradicional-popular-musical-bailable que más identifica al ser venezolano; el Joropo, en este caso particular, el Joropo Oriental Sucrense o JOSU, como yo le llamo. Se trata de un trabajo escrito que presentaré en tres entregas; aquí les publicaré la Parte 1.

El trabajo, en su totalidad, forma parte de la Tesis Doctoral: El Homo joropus: narrativa musical relacional de formación, creatividad y experiencia en el Joropo Oriental Sucrense (JOSU). Tesis que fue presentada por mí el año 2019 en la Universidad Latinoamericana y del Caribe (Venezuela) como requisito académico para obtener el título de Doctor en Patrimonio Cultural.

Acta de Evaluación de mi tesis doctoral. Se puede leer en el escrito a mano: APROBADO. Además se le concede mención honorífica y derecho a publicación por su alto valor histórico, investigativo y cultural.

La primera parte que aquí expondré es un exordio que intenta aproximar el JOSU al mundo de vida del venezolano, particularmente del ser sucrense. Para ello me apoyo en las referencias teóricas que nos aportan investigadores y filósofos como Alfred Shoutz (1899 - 1959), Marco Estrada (1971 - ), Jurgen Habermas (1929 - ) y Alejandro Moreno (1934 - 2019). Se trata, en este caso, de articular algunos criterios teóricos-explicativos que nos permitan comprender la relación del joropo con el mundo de vida del venezolano. La segunda parte intentará conceptualizar y definir el JOSU como manifestación cultural identitaria del ser oriental sucrense. Por último, la tercera parte será desarrollada a través de una auto entrevista denominada Estelio Padilla: El Homo joropus de su intimidad vital. (Auto entrevista: preguntas y relatos de vida). Se trata de una introspección vivencial que yo mismo me hiciera con relación a mi intimidad vital con el JOSU.

Aunque los textos que aquí inserto conforman una pequeñísima parte de la tesis, todos estos apartados tienen un valor sustancial investigativo porque el investigador (autor de la tesis) se inserta en el proceso, también como sujeto-objeto que se investiga y se estudia así mismo. Este tipo de metodología investigativa, pareciera ser novedosa para algunos, sin embargo, existen antecedentes de este tipo a partir de los años 60 (tercer momento) del siglo pasado con el resurgimiento del enfoque cualitativo desde una perspectiva hermenéutica narrativa que se apoya, en este caso, en los relatos de vida de los sujetos que se investigan. En ese sentido metodológico-epistemológico, en este escrito se intenta comprender las implicaciones fenomenológicas e interpretativas del investigador desde la perspectiva de observador-participante. Asimismo, también se intenta comprender, desde la descripción del objeto que se estudia (el Homo joropus) en el contacto cara a cara, la necesaria construcción categorial de lo que es importante articular, como sustento posible hacia una teoría comprensiva de esta dimensión humana cultural con toda su carga compleja vital y vivencial.

Llegados a este punto, es necesario tener claro qué es el JOSU. Por definición general, el JOSU es la más pura música tradicional bailable cargada de historia del pueblo venezolano. Es así como el JOSU está ligado al mundo de vida popular venezolano cuya forma más expresiva es la relación y la convivencia. Para darle sentido y fuerza investigativa al enunciado anterior, debo decir que, fue Shöutz (1993) quien introdujo el concepto de “Mundo de Vida” (Lebenswelt), con una clara influencia fenomenológica de Husserl. Para este investigador el mundo de vida “es el mundo de objetos culturales e instituciones sociales en el que todos hemos nacido, dentro del cual nos movemos y con el que tenemos que entendernos”. (Shöutz, 1993:65).

Por otro lado, para Estrada (2000:7) el “mundo de vida” es un mundo intersubjetivo. “Dicho mundo no es un mundo privado, al contrario, es un mundo público que compartimos esencialmente con otros semejantes a nosotros, esto es, un mundo intersubjetivo, que de manera fundamental, sostiene una realidad intuitivamente compartida y entendida como marco común de interpretación”. En esta perspectiva, cada persona en su recorrido auto-biográfico único e irrepetible, contiene su propio espacio-tiempo, pero inseparable de su mundo de vida e historia. En ese mundo de vida, el ser humano ha construido un conocimiento disponible, un conjunto de experiencias que se transmiten socialmente.

Habermas (1989) es otro autor que se ha referido al mundo de vida, pero no tanto como expresión fenomenológica para descubrir la intencionalidad subjetiva, sino como inquietud comunicativa que procura el entendimiento a través del lenguaje. Con Habermas y su teoría de la “Acción comunicativa”, la necesidad de entendimiento del mundo de vida, se nos traduce ahora a la búsqueda del asentimiento, del consentimiento, de la pragmática de la validez de lo que se dice y la posibilidad del consenso en torno de las posiciones y significaciones que hacen los sujetos de su mundo y sus diferencias. Las expresiones de las personas, sus actos de habla, sus significaciones simbólicas, están impregnados de pretensiones de validez, con expectativas de comprensión.

Más cercano a nuestras especificidades y realidades latinoamericanas y caribeñas, Moreno (1995) ha investigado sobre el “mundo de vida”, pero contextualizando su pesquisa con la vida cultural en Venezuela. Moreno con su obra “EL aro y la trama. Episteme Modernidad y Pueblo”, nos ha dado una gran contribución teórica sobre el estudio filosófico, antropológico y psicosocial de la realidad de vida del mundo popular venezolano. Este reconocido, investigador entre otras cosas, ha re-elaborado el concepto de episteme y mundo de vida, como resultado de su trabajo genealógico y arqueológico, pero sobre todo, sustentando la apertura radical a la otredad humana y cultural en Venezuela. Sus trabajos en el Centro de Investigaciones Populares (CIP) por más de treinta años son conocidos y respaldados, con gran aval epistemológico, teórico y heurístico. Dice Moreno (1996: 11-12): "Por Mundo-de-vida voy a entender la parte concreta del vivir que un grupo humano histórico comparte, en la que se da ya su vivir, sin decisión previa,… esa práctica concreta, es una practicación, esto es, el ejercicio mismo de practicar el vivir que ejerce una comunidad humana en un tiempo histórico y del que participa espontáneamente, cada uno de sus miembros. En esta practicación primera el grupo social existe, por sus senderos, y sólo por ellos, discurre la vida. En ella se dan los gestos elementales y todo gesto de vida. La practicación primera constituye la matriz integradora que estructura en forma orgánica, todo el modo de vivir, esto es, el mundo-de-vida”.

Fíjense como Moreno destaca la relacionalidad, o mejor dicho, “la relación” como práctica primera humana del vivir de este mundo-de-vida. Desde “la relación”, la episteme que surge de este mundo de vida, será entonces, una episteme de la relación, por la cual, el conocimiento se construye y se produce, fundamentalmente, como vivencia relacional entre las personas. En sus hallazgos, sostiene Moreno, el hombre popular venezolano no alude tanto a un Homo sapiens, ni a un Homo economicus, ni Homo faber, sino, a un Homo convivalis. Este Homo, funda su entendimiento compartido en su mundo de vida, desde “la relación” y la “convivencia”. Y es desde allí que se resignifica su práctica de vida económica, social y cultural, su modo de conocer y convivir. Desde esta perspectiva epistémica se articula la cultura con el mundo de vida y la practicación primera en que se funda. Y... el ser sucrense y el JOSU no están exentos de esto.


Video Documental de Carlos Márquez y Alejandro Calzadilla, publicado en la Red por el Canal M Comunicaciones.

Referencias Bibliográficas

- Estrada, M. (2000). “La vida y el mundo: distinción conceptual entre el mundo de vida y vida cotidiana”. En: Sociológica Año 15 (43) (pp.103-151). México: UAM.

- Habermas, J. (1989). Teoría de la acción comunicativa. Madrid: Taurus.

- Moreno, A. (1995). El aro y la trama. Episteme, modernidad y pueblo. Caracas: UC-CIP.

- Moreno, A. (1996). “Los educadores populares y la educación en valores”.

- Shöutz, A. (1993). La construcción significativa del mundo social. Introducción a la sociología comprensiva. Barcelona. Paidós.

Fin de la Parte 1

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