El homo joropus: narrativa musical relacional de formación, creatividad y experiencia en el Joropo Oriental Sucrense (JOSU). Parte 2

in Steemingcurators5 months ago (edited)

Viene de la Parte 1

En pleno escenario interpretando un JOSU

En el mundo de vida nuestro venezolano el Joropo es el canto y el baile con el que nos identificamos ¿Por qué? Porque el pueblo venezolano desde el siglo XVIII, a través del tiempo, capturó toda la música proveniente del mundo árabe-hispano y la dispersó por todo el país. Esa dispersión dio lugar a una serie de manifestaciones afandangadas que con el correr del tiempo adquirieron el nombre de Joropo. El Joropo se sembró en todo el territorio venezolano adquirien¬do características y particularidades propias en cada región, esto como consecuencia de las distintas formaciones socio históricas en cada una de ellas.

En Venezuela existe una variedad de joropos, entre los más destacados tenemos: el joropo central que se manifiesta en los estados Miranda, Aragua y Carabobo, el joropo llanero, más vivo y mucho más rítmico que el anterior, y se conoce en los estados Cojedes, Guárico, Portuguesa, Barinas, Apure, Monagas y parte de Anzoátegui, el joropo guayanés o seis guayanés en el Estado Bolívar y el Joropo Oriental Sucrense o JOSU, mucho más cadencioso y expresivo, también vivo y rítmico que se da, con mucha significancia en el Estado Sucre y, de manera menos resaltado y recreado en parte de los Estados Anzoátegui, Monagas y del Estado Nueva Esparta.

En términos generales, hay quienes consideran el JOSU como una manifestación cultural musical más de las tantas que tiene el pueblo venezolano. Tratar de superar este reduccionismo exige revalorizar el devenir socio histórico del JOSU como una dimensión humana cuya narrativa musical y relacional de formación, creatividad y experiencia representa todo un mundo de vida.

De manera general, el joropo representa junto al vals, el merengue, el bambuco, el tono llanero, el corrido, las diversiones y el aguinaldo, entre otros géneros musicales, el grupo característico musical de la danza venezolana. De todos ellos, el joropo es el más típico y representativo del país. Posee movimientos rápidos e incluye un vistoso movimiento de piernas tanto de los hombres como de las mujeres. En ese sentido, representa la más genuina forma expresiva musical y bailable de nuestros pueblos.

Para ser más preciso, el JOSU es un tipo de manifestación tradicional, específicamente de música y baile, cuya riqueza humana y sonora es de un valor patrimonial extraordinario. Esta manifestación, hoy día, tiene un elevado contenido cultural y, constituye una expresión fundamental de identidad local-regional-nacional, pues forma parte del repertorio musical que se ejecuta, interpreta y baila en Venezuela, particularmente en el Estado Sucre en las localidades de Cumaná, Cumanacoa y Cariaco.

Atendiendo a las consideraciones anteriores, debo destacar que, pensar en el JOSU como narrativa musical y relacional de formación, creatividad y experiencia implica interrogarnos por el saber de experiencia de sus compositores, músicos, cantadores y bailadores, a través de los relatos de lo conocido-vivido de sus actores, dando cuenta así de su sentido humano, social, ético, creativo, estético y formativo. Para ello debemos desarrollar nociones fundamentales que sustenten el hecho de que el JOSU lleva consigo un despliegue inseparable de vida y formación como expresión entrañable de un mundo de vida.

Es así como, el JOSU toma cuerpo en la ejecución e interpretación musical y, se expresa ingeniosamente en las formas y contenidos creativos del cultor popular, en el encanto de sus cadencias, golpes y ritmos, resonando y, al mismo tiempo, vibrando en los cuerpos alegres de sus bailadores. Sin embargo, el JOSU como fuente de identidad narrativa ha sido poco estudiado desde las voces y acordes de un proyecto histórico-vital y biográfico de las experiencias de vida de sus actores.

Por todo esto, podemos intuir que una narrativa musical y relacional de formación, creatividad y experiencia del JOSU se nos presenta, hoy día, como la posibilidad que tiene, el sujeto popular de narrarse, de volverse sobre sí mismo y su mundo y desde su experiencia compartir el sentido de lo vivido como proceso formativo, sin desconexión relacional alguna con la dinámica multidimensional de un devenir humano e histórico-social que lo incluye. Podemos decir con toda propiedad que, el Homo joropus es la expresión viviente de esta práctica de vida cultural.


Bailando Joropo Oriental Sucrense (JOSU) en la Escuela

Aproximándonos al JOSU

Existe toda una variedad de formas musicales del JOSU: Joropo propiamente dicho; “Golpes” como la Sábana Blanca o Pedro Catino, “Guacharaca” en tonos mayor y menor como el “Tírame Seis”; Aguinaldos, Joropo con Golpe de Arpa, Polo, Gaita Oriental y, sobre todo, el tan nombrado Joropo con Estribillo. Cantores, músicos, bailarines y cultores populares disfrutan de esta manifestación tradicional y popular musical-bailable plena de elementos de la cultura africana, indígena y europea.

Hablamos de JOSU para referirnos a un género musical o tipo de música, incluido el canto, que conforma una variedad de formas musicales cuya característica común es su textura musical y el baile. En cuanto a la textura musical, se trata de la estructura rítmica-melódica-armónica que da cuenta de la elaboración-organización de la música y el canto. En cuanto al baile, se trata de un modo particular del movimiento corporal, a través de la danza en parejas (hombre con mujer o mujer con mujer) el cual es común en todas esas formas musicales. A diferencia de la conformación instrumental que interviene en el JOSU, esta puede variar con la condición especial que siempre interviene, en cualquiera de sus disposiciones, los instrumentos musicales: el Cuatro venezolano y las Maracas, entre otros.

Agradeciéndoles a todos ustedes su dedicada atención y esperando que haya podido contribuir a una mejor comprensión de esta manifestación musical-bailable, me despido de ustedes hasta la próxima entrega.

Estelio Padilla

Fin de la Parte 2