El Homo joropus: narrativa musical relacional de formación, creatividad y experiencia en el Joropo Oriental Sucrense (JOSU). Parte 3


Estelio Padilla: El Homo joropus

Es un placer para mi entregarles en esta oportunidad la tercera parte del relato investigativo que he venido posteando en este espacio el cual he titulado El Homo joropus: narrativa musical relacional de formación, creatividad y experiencia en el Joropo Oriental Sucrense (JOSU). Con esta última parte se concluye este relato exponiendo parte de mi relación directa - de vida – con uno de los géneros tradicional-popular-musical-bailable que más identifica al ser venezolano; el Joropo. A continuación les presento el relato, a través de la auto entrevista que yo mismo me hiciera, no sin antes agradecer a la Comunidad Cervantes por el apoyo a este tipo de trabajo que da cuenta de la promoción, difusión y salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial como lo es el joropo venezolano.

Estelio Padilla: el Homo joropus de su intimidad vital.

A primera hora de un día lunes cualquiera, el músico y aficionado joropero no parece sufrir el síndrome que a todos nos atrapa al inicio de cada lunes. El Guion de preguntas debidamente preparados y el usted o maestro se fueron al carajo en el primer minuto. El músico se lanza apasionadamente por el mundo del Joropo Oriental Sucrense o JOSU como él suele llamarlo. En ese momento de ese día lunes cualquiera, el músico viste de manera informal, como lo hace desde hace un tiempo para acá, pues antes vestía bastante formal cuando su vestimenta le quedaba ajustada al cuerpo, pero por efectos, generalizados en la población venezolana, de la poca ingesta de nutrientes en estos últimos años, le da igual ponerse cualquier ropa con tal de poder salir a la calle. Chemise verde que combina con el color de sus ojos, jean azul poco ajustado y zapatos deportivos bastante deteriorados por el excesivo uso. Luce algo rasurado por el poco cabello que le queda, dejándose ver una eterna calvicie que cada día se acrecienta más. Sus ojos rasgados y las arrugas de la cara delatan su procedencia. Pareciera que acertó el maestro Eliseo Castro cuando habló de su parecido con John Travolta en sus años mozos cuando tenía abundante cabellera. Estelio Padilla quiere que todo el mundo sepa que el JOSU es la mejor materia prima con la que cuenta las instituciones culturales del Estado Sucre en Venezuela y por eso nunca ha dudado, a lo largo de su carrera como músico, en darle todo su apoyo. En esta hora generosa de encuentro con este músico versátil nos devela asuntos como que su madre Zoraida le inculcó todo el amor y la pasión que siente por la música. Que no descarta que Cumaná cuente con una Escuela dedicada única y exclusivamente al Joropo y con un Festival Nacional del Joropo. Que le gustaría que el JOSU esté en la parrilla de la televisión venezolana “pero no como algo decorativo o puramente de apoyo para el baile”, apunta. Aunque…, por momentos, divaga más sobre lo que debiera ser que sobre lo que es, sin embargo parece que, con Estelio el JOSU tiene el sancocho asegurado.”

- Entrevistador Imaginario (EI): ¿Cómo te gustaría aparecer en esta entrevista, como músico, como recreador del JOSU o como estudioso del JOSU?
- Estelio Padilla (EP): “Fíjate que, en una noche de esas parrandas nocturnas que acostumbraba hacer con mis amigos músicos, luego que hicimos un concierto con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, le dije a mi hermano y amigo Héctor Araguainamo, tú sabes que yo soy joropo-alcohólico. Esa idea empezó a surgir cuando otros colegas músicos de la Orquesta nos tildaban de adictos al trabajo pues nos llevábamos el trabajo musical a los ámbitos de las fiestas, la recreación, el esparcimiento, el descanso o la tertulia. Y Héctor así también lo sentía, pues él necesitaba tocar Joropo al igual que yo y muchos otros músicos cuando vivíamos en Caracas. Así que, yo me declaro, en primer lugar, músico ciudadano del mundo y, luego joropo-alcohólico por naturaleza, por aquello de beber el joropo.”

- EI: ¿Y de dónde te viene ese gusto por el joropo?
- EP: “Yo provengo de una familia humilde, pero muy musical. Mi padre, que gracias a Dios todavía vive, le gusta cantar de vez en cuando. Mi madre, que está en el cielo, me inculcó toda la pasión por la música y ella siempre decía que todo niño sucrense debe escuchar y bailar el JOSU y así adiestrar su sensibilidad y el oído musical. Luego, en mi casa éramos ocho hermanos; siete varones y una hembra, y a todos, sin excepción, nos gusta la música. Además, yo tuve un tío abuelo (José Eusebio Rodríguez) que tocaba muy bien el violín, por cierto tocaba joropo, de él tengo algunos gratos recuerdos. Con el maestro Eliseo Castro aprendí a querer mucho más el JOSU pues él, como buen guitarrista, tenía un gusto especial por la buena música y para hacer joropo definitivamente hay que ser muy buen músico. Con el Grupo Musical Curare llegamos a tocar joropos de los buenos. Luego acompañé, un buen tiempo, al Rey del Joropo con Estribillo, Hernán Marín. Con él grabé varios Discos y como tú sabes, lo del maestro Hernán es el JOSU. Un poco de eso también lo hice con María Rodríguez y algunos otros cantantes como Willytango y alguno que otro artista.”

- EI: Y, ahora en tu rol de profesor universitario, ¿tienes tiempo para seguir al día con la música y con el joropo?
- EP: “Bueno, sacamos tiempo de donde no tenemos. Ahora le hago seguimiento a lo que están haciendo otros músicos, pero sigo de muy cerca el JOSU, cómo va. Siempre me reúno con el Morocho Fuentes, Juancito Silva, Hernán Marín, de vez en cuando con Simón Decena y su esposa Rita, César Montañez, Willytango, Goyito Enis, con mi amigo Alfonzo Moreno, Eduardo Lobianco, Domelis González y sus bailadores, el antropólogo Alfredo Bello y otros. La verdad, tengo muy poco tiempo y quisiera tener más para recorrer el circuito joropero de Cariaco, Cumaná y Cumanacoa, claro sin desmerecer otros lugares del Estado donde se recrea el JOSU y, por su puesto, sin desvalorar a nadie en particular. Todos los escenarios del JOSU son realmente buenos y uno los disfruta mucho, pero cada vez son más escasos y esto me preocupa enormemente porque el JOSU hay que vivirlo en su ambiente y entorno natural. Como todos sabemos, el JOSU tiene mucha oralidad, mucho arranque y espontaneidad, por eso la autenticidad, la originalidad y la verdad del JOSU es prácticamente incomparable.”

- EI: ¿Qué es lo que tiene el JOSU? ¿Por qué lo bendicen tanto?
- EP: “Mira, el JOSU es un hecho cultural, artístico como no hay otro en el mundo. El JOSU tiene texto, es decir letras que son cantadas. Desde esa perspectiva tiene una poética; música que se canta. Tiene música sola, tiene instrumentos especiales y característicos, tiene expresión corporal a través del baile, tiene narrativa musical relacional de experiencia, tiene creatividad, y como digo yo, es un mundo de vida dentro del mundo. El JOSU encierra una verdad, ahora bien, no se sabe cuál, he allí el misterio de las cosas que se crean. Yo creo que por eso le gusta a tanta gente. Yo he estado en muchos lugares del mundo y cuando he tocado algún tipo de música venezolana la gente se maravilla, pero cuando he tocado el JOSU la gente se arrastra a un mundo mágico. Particularmente pienso que el JOSU pudiera estar andando por ahí por donde andan los espirituales negros, aunque parezca absurda la comparación pero sirve para tener una idea. Esa es una dimensión en la que entramos nosotros los músicos que hacemos JOSU, supongo que también pasa así con los bailadores. El JOSU es un fenómeno cultural – artístico completo como pocos y tiene que encerrar alguna verdad comprensible universalmente al margen de la música y el baile. Y si no es así, entonces no se puede explicar por sí solo. Acá en el Estado Sucre, casi toda nuestra música tiene un sustrato significativo en el JOSU. Esto es el oriente venezolano, es el Estado Sucre donde nace el sol y donde nació el Joropo Oriental Sucrense y punto. Creo que nosotros los sucrenses, nos hacemos un gran favor cuando ahondamos y hurgamos en las verdades de algunos de nuestros tópicos culturales y el JOSU es realmente uno muy significativo por toda la carga cultural que representa. A mí no me gustan los tópicos superficiales y, para mí, el JOSU no es una de esas categorías. Que tú vayas a donde vayas y que te digan JOSU, de repente habrá gente que se moleste, pero a mí eso me pone de pie, me levanta… porque es una enorme aportación cultural extremadamente original en el terreno musical - bailable y como dimensión humana ni hablar. Nosotros tenemos la obligación y la responsabilidad de movilizar a todos los venezolanos, pero sobre todo a los portadores de esta manifestación cultural, a los cultores, a los músicos, a los bailadores y a todos los artistas que se vinculan directamente con el JOSU en torno a una Red cultural – turística que tenga permanentemente una Programación estable de música, canto y baile del JOSU. Debemos establecer temporadas del JOSU. Eso no debe verse como una novedad. Por otra parte, debemos crear una especie de institución - sede estable del JOSU para su investigación, promoción, y difusión y por supuesto, su enseñanza. Esto debemos convertirlo en una meta cuantificable. Yo me crie en el barrio Bolivariano de Cumaná y conviví con el JOSU de esquina a esquina de mi cuadra: en una estaba la Señora Ana Díaz con sus templetes y bailes de fines de semana y en la otra la Señora Berta Rosales hacía lo propio. Yo no tenía manera de salir de ese circuito joropero de fines de semana. Eso dejo honda huella en mí. Y, cuando yo me inicié en el Sistema Nacional de Orquesta (dirigido por el maestro Abreu) y empecé a tocar el Violín, mi madre siempre me decía, más o menos, con estas palabras: Estelio, tú eres un muchacho que deberías entrar en la sensibilidad, la autenticidad, la originalidad, la inteligencia y el hecho artístico que supone el Joropo Oriental Sucrense y, si no te gusta, pues no te gusta, pero, al menos, lo intentaste. Ahora entiendo que esas fueron unas sabias palabras de mi madre pues las manifestaba desde su ser cultural interior. Pues, eso ocurrió, más o menos, en términos generales en mí y debería ocurrir también en todos los niños de esta tierra, después cada quien elige lo que más le gusta o no. Para mí es inconcebible y también difícil de entender que los niños y niñas de aquí del Estado Sucre no puedan acceder o entrarle al JOSU independientemente de lo que más tarde ellos decidan elegir…” fin de la auto entrevista.