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in Historiaspara-CreSer2 months ago

¡Saludos apreciados lectores!

El abuelo de la playa, le recomendó a su pequeño amigo, que leyera todos los días pasajes cortos del libro de la sabiduría. Cierto día, encontró que no se debía mirar el aspecto del recipiente, sino su contenido; quedó confundido. Entonces corrió en busca de su mentor. -Muchacho, le dijo- Los sabios de todos los tiempos están de acuerdo que lo primero que se creó fue la sabiduría; y nuestro Eterno Creador nos ve como una vasija, capaz de llegar a contener la inteligencia necesaria para que cada Ser humano sea Co-creador a su imagen y semejanza. Le relató la siguiente historia…


Una sencilla madre, vivía alejada del pueblo, debido a sus ocupaciones en la finca que cuidaban con su esposo. Ella sentía la responsabilidad de enseñar y preparar a sus hijos para los caminos de la vida. Una tarde estaba ya terminando de leer un libro llamado Eclesiastés -capítulo 12-, cierto pasaje le causó gran curiosidad a su hijo que absorto la escuchaba, el texto decía: “Acuérdate de él -de tu Creador- antes que se rompa el cordón de plata y se destroce el tazón de oro; antes que el cántaro se quiebre junto al manantial y la rueda se rompa sobre el pozo”


-El pequeño le preguntó qué significaba el tazón de oro y el cántaro -sencillo hijo, le explico- nosotros somos comparados por nuestro Hacedor con una vasija, ella será preparada y llenada para servir y compartir; pero todo dependerá de nuestro continuo aprendizaje de la palabra enseñada por el Altísimo Hacedor; él expresa que si adquirimos sabiduría; nuestro cántaro interior estará rebosante de vida y nos deleitaremos de todo lo que existe a nuestro alrededor. Pues, la sabiduría nos impregnará de fundamentos que son más valiosos que el oro puro; y todo lo que hagamos prosperará.


El abuelo le decía: ¡por favor!
¡Antes que todo, adquiere sabiduría!
*Nota: Esta publicación pertenece al mismo autor del blog:

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