A las Puertas del Hades - Camino a Olimpo / At the Gates of Hades - Road to Olympus

in WORLD OF XPILAR2 months ago

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A las Puertas del Hades

Camino a Olimpo

Después de un tercer cambio de transporte, la pequeña nave de pasajeros de lujo, que fue nuestro último vehículo, cruzó uno de los puentes a la nada, en el vecindario de LB345, una de las estaciones espaciales científicas más distantes, de cualquier mundo con una academia importante.

El selecto grupo de tres extraños individuos que me acompañaban, daba mucho que esperar de lo que se pudieran esperar de sus visitas a Olimpo, dos de los tipos, eran altos empresarios de Caronte, uno de ellos el dueño de una empresa procesadoras de tierras raras y el otro un empresario de biotecnología.

El tercero, quien compartió conmigo la butaca de asiento, durante el último tramo del viaje, era el más curioso de todos, pasó todo el viaje mostrándome las fotos de sus “niños”, como los llamaba, casi dos docenas de niños adoptados, en orfanatos de diferentes mundos y diciéndome lo mucho que le gustaba jugar con ellos. La verdad no se si su conversación fue en su conjunto un gran eufemismo, pero su lenguaje corporal me hizo pensar en lo peor, mientras lo escuchaba.

No fue fácil incluirme en este tour para degenerados. Roldan, el coordinador de experiencias de Avalon, llegó a mi habitación cinco minutos después, de que la linda coneja, saliera por la puerta, vistiendo sobre su voluptuoso cuerpo, sólo sus orejas y múltiples manchas de comida.

Se trataba de un tipo corpulento y amanerado, de baja estatura, con un corto, pero abundante cabello grasoso, de un profundo color negro, y una tez amarillenta y demacrada que lo hacía lucir enfermo. Después de una larga explicación sobre los servicios de Avalon y aclararme que se trataba de un sitio para satisfacer deseos y necesidades a una exclusiva clientela, siempre manteniéndose dentro de los márgenes de la legalidad. me pidió que le contara de mis necesidades especiales.

Le expliqué mi interés por experiencias más arriesgadas y que tal vez se salían de los limites que el Parlamento permitía a las operaciones de Avalon, Edén y Valhala, como estaciones situadas dentro de su área de incidencia, y le aclaré que estaba dispuesto cubrir los gastos que fuesen necesarios por esta experiencia, además de ofrecerle una buena recompensa, si me ayudaba a colocarme lo más pronto posible en camino a conseguirla.

Al final Logré que el repulsivo individuo soltara prenda sobre Olimpo y tras hacer la transferencia de doscientos mil créditos a una cuenta no rastreable, y otra cantidad extra para el pequeño individuo, logre apuntarme en un viaje que saldría en tres días desde Cefeo.

Al igual que Tártaro, estaba situado en un planeta olvidado por el Parlamento, en una región fuera de su actual jurisdicción, lo que le daba la facilidad a todo tipo de malhechores de operar desde él. Olimpo, era una estación espacial, similar a sus tres hermanas más conocidas, pero que estaba situada en uno de esos territorios inexplorados formalmente por el Parlamento, más allá de una de esas entradas a lo desconocido, que eran los llamados puentes a la nada.

Olimpo a diferencia de sus hermanas menores, no era una estación para vivencias simuladas, en las que el visitante, situado muchas veces a cientos de años luz de la estación, habitaba un avatar que le proporcionaba una experiencia vívida y completa de su visita a la estación. Por el contrario, Olimpo, debía ser visitada personalmente por el huésped, y las experiencias que en el se proporcionaban eran reales.

Para visitarlo, el huésped era recogido en un sitio acordado, por un vehículo, que lo conduciría al espacio puerto más cercano, donde lo esperaría una nave privada para llevarlo a una estación de transferencia en la que se reuniría con otros pocos huéspedes y juntos serían llevados a destino, en otra nave privada.

Por supuesto el acceso a Olimpo no era barato, y requería de ser referido por el coordinador de una de las otras tres estaciones, quien sólo seleccionaba a aquellos clientes de mucha trayectoria y que solicitaran, vivencias, que estuvieran fuera del límite ofrecido por ellas.

Afortunadamente los fondos del Parlamento estaban a mi disposición, así como una brigada del ejército, que respondería a mi llamado cuando lo requiriera, para extraer a las niñas.

La parte difícil de llegar a Olimpo no fue hacer el contacto que me pusiera en camino a él, sino disfrazar mi identidad para poder acudir físicamente, usando la personalidad de Ezequiel Lau, cuya identidad me había dado Vicky para poder infiltrarme en Avalon.

Fue necesario que me implantaran varías prótesis faciales temporales, así como el cambio de la pigmentación de mi piel y color de mi cabello, para poder asemejarme levemente a Lau y más importante aún, disfrazar mi apariencia, para evitar ser reconocido.

Además, Vicky, se ocupó de cambiar los registros de Lau, para que sus datos biométricos, coincidieran con los míos, así como la firma personal de sus implantes.

Así simulando ser Ezequiel Lau, un industrial de Cefeo y miembro suplente del parlamento de ese mundo, lo que lo situaba, curiosamente cercano a Lion Soriano, el padre de Natalia Soriano, y quien buscara mis servicios, para rescatar a su hija. Abordé en Cefeo, el transporte con el que iniciaría mi viaje, el cual estaba a punto de llegar a su destino.

Texto de @amart29 Barcelona, Venezuela, septiembre de 2020

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At the Gates of Hades

Road to Olympus

After a third transport change, the small luxury passenger ship, which was our last vehicle, crossed one of the bridges to nowhere, in the neighborhood of LB345, one of the most distant scientific space stations, of any world with an important academy.

The select group of three strange individuals that accompanied me, gave a lot to expect from their visits to Olympus, two of the guys were top businessmen from Charon, one of them the owner of a rare earth processing company and the other a biotechnology entrepreneur.

The third one, who shared the seat with me, during the last part of the trip, was the most curious of all, he spent the whole trip showing me the pictures of his "children", as he called them, almost two dozen adopted children, in orphanages from different worlds and telling me how much he liked playing with them. I don't really know if his conversation was all that much of a euphemism, but his body language made me think of the worst, as I listened to him.

It was not easy to include me in this tour for degenerates. Roldan, Avalon's experience coordinator, arrived in my room five minutes after the cute bunny came out the door, wearing only her ears and multiple food stains on her voluptuous body.

He was a stout, mannered fellow, short in stature, with short but abundant greasy hair, deep black in color, and a yellowish, gaunt complexion that made him look sick. After a long explanation about Avalon's services and clarifying that it was a place to satisfy the desires and needs of an exclusive clientele, always keeping within the margins of legality, he asked me to tell him about my special needs.

I explained to him my interest in riskier experiences that perhaps went beyond the limits that Parliament allowed for the operations of Avalon, Eden and Valhalla, as stations located within its area of influence, and I clarified that I was willing to cover the expenses that were necessary for this experience, as well as offering him a good reward, if he helped me get on the road to achieving it as soon as possible.

In the end I managed to get the repulsive individual to drop a pledge on Olympus and after transferring two hundred thousand credits to an untraceable account, and another extra amount for the little guy, I managed to sign up for a trip that would leave in three days from Cepheus.

Like Tartarus, it was located on a planet forgotten by Parliament, in a region outside its current jurisdiction, which made it easy for all kinds of criminals to operate from it. Olympus was a space station, similar to its three most known sisters, but located on one of those territories formally unexplored by the Parliament, beyond one of those entrances to the unknown, which were the so-called bridges to the nothing.

Olympus, unlike its younger sisters, was not a station for simulated experiences, where the visitor, often located hundreds of light years away from the station, inhabited an avatar that provided a vivid and complete experience of his visit to the station. On the contrary, Olympus, was to be visited personally by the guest, and the experiences provided there were real.

To visit him, the guest was picked up at an agreed upon place, by a vehicle, which would take him to the nearest port space, where a private ship would wait for him to take him to a transfer station where he would meet with a few other guests and together they would be taken to their destination, in another private ship.

Of course, access to Olympus was not cheap, and required a referral from the coordinator of one of the other three stations, who only selected those clients with a long history and who requested experiences that were outside the limits offered by them.

Fortunately, funds from the Parliament were available to me, as well as an army brigade, which would respond to my call when required, to extract the girls.

The difficult part of getting to Olympus was not making the contact that would put me on the way to it, but disguising my identity so that I could physically go there, using the personality of Ezekiel Lau, whose identity Vicky had given me so that I could infiltrate Avalon.

It was necessary for me to have several temporary facial prostheses implanted, as well as the change in the pigmentation of my skin and the color of my hair, in order to slightly resemble Lau and more importantly, to disguise my appearance, to avoid being recognized.

In addition, Vicky, took care of changing Lau's records, so that her biometric data would coincide with mine, as well as the personal signature of her implants.

Thus pretending to be Ezequiel Lau, an industrialist from Cefeo and substitute member of the parliament of that world, which placed him, curiously close to Lion Soriano, Natalia Soriano's father, and who sought my services, to rescue his daughter. I boarded at Cepheus, the transport with which I would begin my journey, which was about to arrive at its destination.

Text of @amart29 Barcelona, Venezuela, September 2020

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Previamente publicado en mi blog de Hive


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